Esta tarde, mientras le daba vueltas a la cabeza, intentado esclarecer mis más íntimos pensamientos, me dí cuenta de que tengo muchas cosas por contar y nunca lo hago. Quizás sea porque no logro encontrar a la persona adecuada, aquella que sepa escucharme cuando lo necesito y, claro está, me responda lo que yo quiero oír. Sí, suena raro, pero es la realidad. Y no soy la única que piensa así. Sé que muchos, aunque no quieran admitirlo, por mucho que se interesen por lo que les están intentando transmitir, acaban haciendo lo que les viene en gana. Y por qué? porque lo que piense cada uno de nosotros siempre prevalece frente cualquier situación. El problema es esclarecer y darse cuenta uno mismo de cuál es su opinión.
El poder de convicción y cura mental es tal, que puedes pasar del nada al todo en un sólo segundo. Sólo es cambiar la forma de pensar y de ver las cosas. Han sido muchas las situaciones de mi vida en las que he podido comprobar este efecto, de tal forma que a veces me sorprendo a mí misma contradiciéndome y haciéndome cambiar la visión del problema, o del ya no problema...
Y así, con este laberinto enfrasado, es como quiero dar inicio a este pequeño blog, donde intentaré explicar mis visiones de la vida dependiendo del lado del charco en el que me encuentre.
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